Calimshan

I: La toma de al-Shasán

Combate por la prisión

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Un día entre los días una partida de enanos duergar penetraron en la mina desde las profundidades de la montaña en búsqueda de esclavos. Dastan Abun-Zul de Lapaliiya, atado de cadenas al elfo drow Cyndel, luego de una reunión con Yajiá en la que acordaron sumarse al complot entre los reos, se encontraban en lo más profundo de los túneles cuando se abrió un muro del que emergieron los enanos precedidos por una jauría de perros. En estampida los prisioneros huyeron como pudieron hasta una habitación pequeña donde resistieron el embate de los invasores, muchos perdieron la vida, otros fueron capturados. El mago y médico Jazim ibn Khulus atendía a un reo mal herido en el momento en que sonó la campana que alertó la fortaleza del ataque desde la Sub-Oscuridad (Underdark). La batalla fue feroz, y al momento en que los enanos se replegaban, los soldados detonaron un túnel con el uso de la pólvora y pronto estuvieron de morir sepultados, pero lograron escapar.

Afuera los esperaba el gobernador Amir ibn Jakar furioso por la detonación, e injustamente los mandó a azotar, perdonando a Jazim ibn Khulus por su condición de médico. Las siguientes noches el mago visitó las celdas de varios prisioneros malheridos, y sanó a Dastan Abun-Zul de una mordida de perro que le estaba corrompiendo el brazo. En una de esas reuniones confirmaron, por boca de un guardia implicado en el complot, que Yajiá planeaba pronto la toma de al-Shasán por medio de una rebelión.

Días después, durante la madrugada, un guardia se presentó en el cuartito de Jazim y le entregó su libro de magia para memorizar rápidamente sus hechizos. Al mismo tiempo, en las barracas, Dastan y Cyndel estaban siendo liberados para juntarse con una veintena de prisioneros al mando de Yajiá. Emergieron de las barracas con un grito de guerra que tomó por sorpresa a la desprevenida guardia. Dastan y Cyndel se abren paso escalando una muralla por medio de unos andamios de construcción y combaten a los arqueros. Al mismo tiempo Jazim intentaba, disfrazado de soldado, acceder al capitán para darle muerte sorpresivamente, pero no lo encontró en la torre de la guardia. Las puertas del primer patio se abrieron y los prisioneros invadieron el patio central, en frente del alcázar. Dastan y Cyndel fueron de una torre a otra por sobre las murallas, Cyndel brinca al patio, se escabulle entre obstáculos mientras en el medio los presos combaten a la guardia y entra en una torre, en la misma torre por la que Dastan entra en compañía de Yajiá. Finalmente todos llegan a la habitación del gobernador que aterrado pretende esconderse entre cortinas.

En eso Dastan observa al capitán al-Tethyri huyendo por una muralla apartada hasta una torre desconocida, y los tres se van, en compañía de otros prisioneros, en su búsqueda a través de una puerta secreta. En la torre, sobre un enorme peñón, encuentran a al-Tethyri quemando libros y pergaminos. Pero el capitán es de un poder superior. Con un muro de fuego calcina al instante a los demás reos, y en un combate desesperado Cyndel, Dastan y Jazim lo logran espantar. Resultó ser un ifrit que se convirtió en una nube de cenizas y huyó por una ventana luego de haber incendiado todos los documentos. Cuando los aventureros regresan al Alcázar, los reos se han hecho por completo con el castillo. Han ganado.

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